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Much@s pacientes describen que siempre se han sentido invisibles; otr@s describen la primera vez que se dieron cuenta de que ser invisibles podía ser más seguro. Cuando se trabaja con adultos que han sido víctimas de familias ausentes, de negligencia grave y/o malos tratos, el tema de la invisibilidad aparece con mucha frecuencia.

Algunas personas intentan camuflarse en sus primeros años de vida, pero no suelen tener demasiado éxito. Los seres humanos necesitan a los demás para crecer y sentir que existen. El desarrollo de la personalidad y la identidad en los seres humanos depende de la perspectiva y estilo de cuidados que el niño o niña recibe de sus figuras de apego. La invisibilidad (falta de ser visto) impide el desarrollo esencial de la persona.

La regulación emocional no es un proceso automático; su desarrollo comienza en las primeras etapas de la infancia a través de la relación diádica ( relación entre dos miembros, donde uno de ellos es el líder) entre cuidador@ y niñ@. En una relación de apego sana, l@s adult@s son capaces de sintonizar con la niñ@ y ser conscientes en sus reacciones, ayudando así a l@s niñ@s a modular sus respuestas emocionales. El apego seguro en l@s niñ@s genera una sensación de seguridad interna y conexión con uno mismo y los demás.

Desde una perspectiva clínica, la “falta de” sintonía y regulación emocional diádica tiene consecuencias negativas en la edad adulta, aunque puede que no haya recuerdos de esas experiencias. Los cuidadores, abrumados por sus propios conflictos y dificultades, pueden que no sean capaces realmente de ver las necesidades de la niña o el niño o de no saber diferenciarlas de las suyas.

Las diferentes facetas de la invisibilidad:

La “nada”: Cuando los cuidadores no ven, notan o sienten a la persona. Casos en los que los cuidadores se sienten abrumados por sus propios problemas (mentales, de salud, pobreza, etc) o cuando el niño no fue deseado y se le siente como una carga. Estos niños crecen con una gran necesidad de ser vistos, de ser atendidos o de ser importantes para los demás.

Ceguera parcial: situaciones en los que un@ niñ@ es vist@ y atendid@ a ciertos niveles, pero lo que se le está haciendo no se ve. A veces, los miembros de la familia son incapaces de darse cuenta de lo que está sucediendo debido a sus propios problemas o incluso pueden optar por mirar hacia otro lado. Un ejemplo, es el abuso sexual dentro de la familia, cuando los demás están alrededor, pero nadie se da cuenta de lo que está sucediendo y/o hace nada al respecto.

Invisibilidad como autoprotección: algunas veces, la niña o el niño intenta no ser vist@ porque el entorno es peligroso. Cuanto más invisible sea para los demás, mayores serán las posibilidades de evitar el peligro y sobrevivir.

Invisibilidad como protección de los demás: es frecuente cuando hay muchos problemas en una familia, como enfermedades graves, pobreza u otras situaciones en las que l@s adult@s se encuentran completamente desbordad@s. El niño o la niña intenta no ser vist@ y aprende a ignorar sus necesidades para evitar ser una carga para la familia. En esta situación, l@s cuidador@s tratan de estar ahí para el niño, pero este descubre que una forma de ayudarles es no necesitar nada y cubrir cualquier necesidad que puedan tener.

Las situaciones anteriores tendrán consecuencias graves para el niño en desarrollo:

    • Problemas de autorregulación: nunca desarrollan habilidades básicas como la corregulación, la autoregulación emocional y el autocuidado.
    • Problemas para pedir ayuda: Algunos niños intentan ser invisibles para evitar el maltrato. Los niños se adaptan intentando ser invisibles para sobrevivir.
    • Problemas para conectar consigo mismo y los demás: “no necesito nada de nadie”. Desarrollan una actitud defensiva para lidiar con la vulnerabilidad de no poder expresar sus necesidades ni lograr satisfacerlas.

 

  • Problemas de autocuidado: “mis necesidades no son importantes”. Las víctimas de abuso emocional y negligencia  a menudo aprenden a ignorar sus emociones y sus necesidades más básicas.
  • Problemas con los límites: “Tolero cualquier cosa si soy visto”. Ser visto por primera vez puede tener un profundo impacto en pacientes que nunca han sido vistos. Puede que se sientan especiales y tiendan a minimizar los comportamientos negativos para “conseguir más”
  • Problemas de identidad: Presentaciones histriónicas en las que los pacientes se relacionan con los demás a través de problemas y síntomas, así como en presentaciones antisociales en las que intentan asustar a los demás para evitar cualquier posibilidad de daño.

 

La invisibilidad comienza a disiparse a medida que las personas pueden ver y aceptar lo que son, o una vez que pueden ver y aceptar partes de sí mismas que nunca fueron vistas o aceptadas. Un trabajo terapèutico que les permita conectar con esas partes y integrarlas puede ayudar a mejorar mucho la calidad de vida.

Referencia: Efectos de sentirse invisible, entendiendo la conexión con las rupturas de apego tempranas y la negligencia, Dolores Mosquera ( Trainer EMDR)

La importancia de un apego seguro: los efectos de sentirse invisible