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Muchas veces sentimos una desazón interna. No sabemos bien de donde viene, pero la sentimos. Nos agita, un miedo constante nos acompaña y no sabemos porque. ¿De dónde vienen los miedos? ¿De qué tenemos miedo? ¿Porque el miedo no nos deja vivir en paz?
A lo largo de los años un continuo de sucesos va calando dentro de cada uno. Palabras, frases, hechos, noticias…. parece que pasan por delante nuestro, pero se quedan con nosotros. No hay ninguna conciencia en ello, pero se graban dentro de nuestras neuronas y se van acumulando.
Durante la niñez, momento en que nuestro cerebro está en pleno desarrollo, todos estos inputs nos afectan de manera brutal, acumulándose i dando lugar a seres miedosos, inseguros e intranquilos.
¡No subas corriendo las escales que te puedes caer! ¡Si no haces caso, iremos al médico y te pinchará! ¡Dame la mano o vendrá el hombre del saco!¡Tienes que aprender a defenderte!¡No comas chocolate que te va a doler la barriga! ¡Dejo una luz encendida para que no tengas miedo por la noche! ¡Vigila con el perro, que te puede morder! ¡No llores más! ¡Dale un beso, si no, no te van a querer!¡No digas tonterías! ¡Si no te pones el abrigo te vas a resfriar! ¡Te vas a caer! ¡Te vas a quemar! ¡Te vas a pinchar! ¡pórtate bien o los reyes no te traerán nada!….
Son expresiones que usamos en muchas ocasiones, dirigidas a nuestros niños y niñas en el día a día sin darnos cuenta y sin darle importancia. Muchas de estas expresiones están basadas en las amenazas y el miedo para poder conseguir los resultados que queremos en el momento que queremos. En muchos casos nuestros niños y niñas ceden por miedo. Y no hay nada más limitante que vivir con miedo. Son frases que llevan asociadas una carga negativa muy potente que va recortando las capacidades de nuestros peques. Hacer un buen entrenamiento para poder detectar las frases que utilizamos con nuestros niños y niñas, y cambiarlas por otras mas constructivas, es básico para poder acompañarlos en su crecimiento.
Normalmente basta con construir juntos unas normas desde bien pequeños, marcar unos límites claros y estables y utilizar toda nuestra capacidad de conciencia en nuestras palabras para intentar no recurrir a expresiones como estas.
Ana Pilar Ros

Frases que dan miedo