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Corremos el peligro de no crecer. Tener ideas es maravilloso, más aún si tenemos las puertas de nuestra mente abiertas al mundo. Una idea en una mente cerrada corre el peligro de no evolucionar y quedarse atrapada. La mente no crece y la persona se estanca. Las ideas, para hacernos crecer como personas, necesitan ser contrastadas.Al escuchar las opiniones de los demás, podemos poner a juicio nuestras propias opiniones. Dudamos. Esto puede crearnos cierto malestar. Abrirse a ideas que no concuerdan con nuestros esquemas o con nuestros valores puede incomodarnos, incluso escandalizarnos o hacernos sentir extraños porque haya personas que piensen cosas tan diferentes. Contrastar ideas puede hacer que aparezcan movimientos internos, choques con nuestras creencias de vida. Estas creencias, la mayoría de veces, se han creado sin darnos cuenta a lo largo de nuestra existencia, y cuando se ponen en duda pueden aparecer conflictos dentro de nosotros. Se desmorona lo que siempre hemos pensado. Aprender a reestructurar nuestras creencias con esas nuevas ideas, incluso desarrollando nuevos valores, es un extra añadido a nuestra calidad de vida.
Recibir opiniones, críticas, escuchar atentamente diferentes puntos de vista y opiniones nos obliga a pensarlas, establecemos nuevas conexiones neuronales. ¡Recibamos las críticas como oportunidades para crecer!! Porque crecer internamente nos hace sentir vivos. Mantenernos en constante revisión nos ayuda, en definitiva, a ser más felices, activos y dueños de nuestra propia vida.
Al abrirnos a esas novedades, tenemos la oportunidad para revisar, deshacer y rehacer nuestra propia idea, o si no estamos preparados para todos esos cambios que nos sacan de nuestra zona de confort, como mínimo para darnos cuenta de que hay otras opciones de pensamiento. Podemos ir introduciendo esos cambios poco a poco a medida que avanzamos en la vida, ¡porque nuestras ideas pueden cambiar! Somos libres para decidir y cambiar de idea.¡Y no pasa nada!
Y es que, no dar la posibilidad de cambio a nuestras ideas nos impide crear otras nuevas y un día puede haber tanto espacio por llenar, con tan pocas ideas, que sólo quede lugar para el vacío, y se puede llegar a sentir ese vacío interno que no se sabe de dónde viene.

Ana Pilar Ros

Corremos el peligro de no crecer…