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Las rabietas son la expresión de frustración de los niños y niñas. Normalmente aparecen un poco antes de los dos años y son muy molestas y frustrantes para los padres y madres, principalmente porque piensan que deben ser capaces de controlar las rabietas de sus hijos y hijas o que estas expresan que el niño o niña esta mal criado o mal educado. Las rabietas son un aspecto natural en los niños y niñas. Los niños no pueden hacer otra cosa para hacer frente a su frustración por si mismos, hasta que su cerebro no este un poco más desarrollado, más o menos hasta que tengan unos 4 o 5 años. La tarea de la familia no es conseguir que la niña se controle sola, es ayudarla a calmarse y a superar su frustración.

No todos los niños y niñas tienen rabietas, ni a todos les dura el mismo tiempo, ni les pasa con la misma frecuencia. Aunque los padres y madres no tienen una fórmula mágica para detenerlas, sabemos que hay 5 actitudes de la familia que pueden hacer que se intensifique la rabieta, y 5 actitudes que los pueden ayudar a calmarse, ayudándolos a superar ese mal momento y aprender poco a poco a tomar el control de sus emociones.

 

Las 5 cosas que SÍ podemos hacer

  • Sí que podemos explicar el motivo del porque decimos que no. No da siempre un gran resultado, porque el problema no es que el niño o niña no entienda, sino que no sabe controlar sus emociones. Pero a veces funciona, y si es así, es la manera más rápida y tranquila de solucionar una rabieta.
  • Sí que puedes dejarle su espacio y tiempo para que se exprese libremente ( siempre que no se haga daño, ni pueda hacer daño a los demás).
  • Sí que puedes reflejar su frustración y malestar utilizando la empatía. Frases como: «Te has enfadado mucho, verdad'», o «Te apetecía mucho una golosina, verdad?», ayudan a sentirse comprendido y a comprenderse a si mismo.
  • Sí que puedes ayudar a plantear nuevas alternativas. Al cerebro infantil le cuesta ser flexible y salir de su propio punto de vista, esto hace que lo visualicen todo más negro de lo que realmente es. Por eso, escuchar frases como: » ¿ Quieres que te lleve en brazos?» » Podemos comprar las golosinas este fin de semana», pueden ayudar al niño.
  • Sí que puedes quedarte cerca de el o ella y dejar que se coja a tu pierna o incluso en brazos cuando lo necesite.

Las 5 cosas que no suelen funcionar

  • No te tomes la rabieta como una cosa personal. El hijo es tuyo pero su rabieta no.
  • No pierdas el control ni te enfades con tu hija. Sería poco inteligente pensar que ayudarás a un niño a ganar control sobre sus emociones si tu pierdes el control de las tuyas.
  • No cojas ni sujetes a tu hijo o hija ( siempre y cuando no se puede hacer daños y no dañe a los demás). Los gritos y pataletas son la manera natural que tiene el cerebro del niño de descargar la frustración, si lo sujetas impedirás el mecanismo de descarga natural y conseguirás que su frustración aumente.
  • No le pidas que se calme una y otra vez.
  • No le hagas pasar vergüenza con frases como: » El señor de la tienda te está mirando», » que feo te pones cuando te enfadas» o » mira a tu hermana que tranquila está». Las comparaciones sólo conseguirán que su frustración vaya a más.

 

¿ Cómo ayudar a tu hijo o hija a calmar sus rabietas?